DEBIDA FISCALIZACIÓN DE LA SUNAT SOBRE GASTOS “ATÍPICOS”: Variable para sostener el crecimiento económico basado en la política fiscal.

DEBIDA FISCALIZACIÓN DE LA SUNAT SOBRE GASTOS “ATÍPICOS”: Variable para sostener el crecimiento económico basado en la política fiscal.

 

El reto es sostener en el tiempo la aceleración del crecimiento, y estará asociada a la gestión macroeconómica, definida por las políticas fiscal y monetaria” (Kurt Burneo Farfán* “Reactivación: ¿Debut y despedida?, Gestión 20.06.2018, p. 21).

Por: Luis Farfan Falcon

De acuerdo con las proyecciones económicas, al mes de abril del 2018 el PBI creció 4.44% lo cual visto desde una perspectiva macro resulta una señal positiva para la economía nacional. Sin embargo, ello aún no se ve reflejado a nivel de liquidez, ratios y estimaciones financieras de los actores económicos involucrados. Entes que finalmente son la célula del mercado en vista que son agentes determinantes en la presencia de un mayor o menor grado de consumo.

 

Asimismo, en paralelo, la Comisión de Constitución del Congreso se encuentra ad portas de la concesión de facultades delegadas en materia tributaria por un lapso de 60 días, las cuales finalmente serán aprobadas con una serie de restricciones a las originalmente planteadas por el Ejecutivo (v.g. prohibiciones sobre la deducción de las 7 UIT´s para la determinación de rentas del trabajo, aumento de tasas, reducción de exoneraciones, eliminación del régimen de promoción agraria, entre otras).

 

No obstante, en recientes declaraciones públicas el Superintendente de la SUNAT viene cuestionando determinados gastos en los que incurren las empresas en el desarrollo de sus actividades. Habiéndolos denominados como gastos “atípicos”. Así, en declaraciones a El Peruano, la cabeza de la SUNAT, a modo de cuestionamiento se ha preguntado las razones por las qué una empresa compraría comprar carbón, carne y vino, o el hecho de incurrir en gastos de restaurantes los fines de semana, pago de membresías de clubes, medicinas personales, preservativos y “compras curiosas”.

 

Sobre el particular, si bien las interrogantes formuladas por el Superintendente son válidas, en los procedimientos de fiscalización que se avizoran, aspecto de capital importancia que los fiscalizadores de la SUNAT no deben desconocer ni perder de vista, es el relacionado con el Principio de Causalidad del Gasto.

 

En efecto, conforme con el Artículo 37° de la Ley del Impuesto a la Renta (LIR) a efectos de determinar la renta neta de tercera categoría, son deducibles los gastos que cumplan con el Principio de Causalidad (el cual comprende criterios como los de normalidad, proporcionalidad y generalidad para ciertos gastos laborales). Lo que implica, que los egresos y desembolsos en los que incurran las empresas se encuentren destinados a la generación de una mayor renta y/o al mantenimiento de la fuente productora (en ambos casos, bien sea de manera efectiva o potencial, como bien lo ha reconocido el Tribunal Fiscal). Por el contrario, si el egreso o gasto no cumpliese con dicho principio, en rigor, no será un gasto deducible que finalmente al cierre del ejercicio, afectando resultados, deberá adicionarse vía DJ Anual y tributar tasa de 29.5% de IR corporativo.

 

Desde esa perspectiva, los gastos per se no pueden ser cuestionados o catalogados de “atípicos”, toda vez que en línea con lo señalado por el Tribunal Fiscal y la doctrina predominante, éstos podrán ser deducibles teniendo en cuenta varios criterios, como son, el modus operandi del negocio, vale decir, la estructura de las operaciones (procedimiento funcional), sin obviar que en paralelo, se encuentren razonablemente acreditados a nivel formal.

 

Dicho ello, es discutible que a priori se cuestionen los gastos a los que alude el actual mando de la SUNAT, en vista que cada gasto debe pasar el denominado “test de deducibilidad” y además evaluar el contexto o sector económico en el que se desenvuelva cada ente empresarial objeto a examinación y/o control tributario. Sin dejar de lado los usos y costumbres propios de cada rubro mercantil (v.g. la compra de cerveza en el sector construcción, la participación de empresas en celebraciones tradicionales o incluso actualmente los gastos vinculados a responsabilidad social empresarial).

 

Así, por ejemplo, si partiéramos de la premisa manifestada por la SUNAT, en el derrotero de un procedimiento de fiscalización tributaria, una empresa del sector salud (v.g. Clínica) no podría deducir como gasto la compra de carbón, carne y vino, dado que de una primera impresión, tales gastos no se encontrarían vinculados con el giro del negocio (salud). Ergo, aparentemente no estarían destinados a generar mayor renta o a la manutención de la fuente productora.

 

Sin embargo, luego del respectivo análisis de fondo, así como de la debida probanza en cuanto a forma, un establecimiento clínico y/o un centro médico, bien podría deducir como gasto y pagar menos Impuesto a la Renta (además de tomar el Crédito Fiscal para fines del IGV), si acredita que la compra de carbón, carne y vinos fueron destinados a la celebración del aniversario de la empresa, día del trabajador, fiesta de fin de año, entre otras actividades de similar naturaleza que coadyuban, por ejemplo, a mantener un buen clima laboral, motivacional y de confraternidad entre los colaboradores (que trascienden en una mayor productividad), además de ser usos y costumbres en el quehacer empresarial (el cual incluso se observa con mayor intensidad en las empresas que operan en el interior del país). Bajo ese escenario, en el esquema planteado, dichos gastos si bien, en forma liminar no tendrían relación con el sector salud, sí serían deducibles para la cuantificación de la renta neta del IR corporativo (y por tanto un legítimo menor pago de IR) así como, un menor impacto en la determinación del IGV mediante su aplicación como Crédito Fiscal, dado que inciden (indirectamente) en la obtención de mayor renta así como el mantenimiento de la fuente productora.

 

El ejemplo expuesto, fácilmente puede ser trasladado al caso de los demás gastos que se vienen cuestionando como “atípicos o curiosos”, tales como son los gastos de representación, almuerzos, cenas de fin de semana, medicamentos, reuniones en saunas y/o baños turcos, entre otros, en los que luego de analizado el test de deducibilidad, el sector económico, además de encontrarse formalmente acreditados resultan válidamente deducibles. Así, a título ilustrativo, nadie dudaría que la compra de condones son gastos normales u ordinarios en determinados establecimientos de hospedaje (¿o es que tratándose de esta última actividad, existiría alguna duda sobre su causalidad y por ende su debida deducibilidad como gasto, que lógicamente incidirá en el IR?). O por ejemplo, en el caso de saunas o baños turcos, para nadie es desconocido que en dichos establecimientos se concretan, a título de cierre, un sin número de transacciones empresariales o de fidelización tanto a nivel intragrupo o como extragrupo.

 

Expuesto lo anterior, es evidente que las inminentes fiscalizaciones de la SUNAT se focalizarán en examinar elementos como la causalidad y deducibilidad de los gastos recientemente etiquetados como “atípicos”. No obstante, anhelamos que los auditores de campo tengan el criterio y el conocimiento suficiente del sector económico a los que sean asignados auditar, para que en el devenir de los controles tributarios a su cargo, evalúen con visión amplia la causalidad de los gastos empresariales, tanto en sustancia, como en forma. Claro está, sin caer en extremas rigurosidades formales, como el de solicitar material fotográfico (“v.g. selfies, conversaciones vía whatsapp”), filmaciones o en el extremo, requerir informes con proyectados numéricos sobre los beneficios que dichos gastos hubiesen traído consigo a las actividades empresariales (generación de renta/mantenimiento de la fuente productora).En ese sentido, si se espera sostener en el tiempo la aceleración del crecimiento económico basado en la política fiscal, como bien lo expone Burneo Farfán; es imperioso que la SUNAT se encuentre prohibida de cuestionar la deducción de gastos para la determinación del IR y su repercusión en el CFIGV, cuando éstos se encuentren debidamente acreditados, tanto en fondo (causalidad), como en forma (instrumentos documentales inherentes y asociados al gasto cuya deducción se pretende). De no ser así, el ente recaudador, mediante el ejercicio de su facultad de fiscalización, se erigirá en una innecesaria traba al crecimiento económico sostenido que con suma urgencia nuestro país requiere.

 

Finalmente, vista la coyuntura económica nacional, esperamos que el ejercicio discrecional de la facultad de fiscalización por parte de la SUNAT no signifique arbitrariedad. Enfatizando que, la empresa, célula del mercado, no debe sufrir un injustificado detrimento financiero, patrimonial y tributario ocasionado por la actividad fiscalizadora intrínseca al órgano impositor de tributos. Potestad que siempre debe concretarse en observancia de los derechos de los administrados – contribuyentes.

 

Luis Farfan Falcon
Junio, 2018

Legal@farfanfalcon.com
C. 949085395

 

Farfán Falcón
Fiscalizaciones & Asesoría Tributaria
www.farfanfalcon.com

 

 

*Kurt Burneo Farfán

Doctor en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Ramón Llull-Esade, España, Magíster en Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Ex becario Escola de Posgraduacao Economía de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, Economista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú. Calificado como Investigador CONCYTEC, inscrito en el Registro Nacional de Investigadores en Ciencia y Tecnología (REGINA). Profesor de Centrum Graduate Business de la Pontificia Universidad Católica del Perú.